23.2.08

Jack Smith, 1932-1989,
por J. Hoberman

[a diego t.]

De alguna manera, supongo que creí que Jack Smith sobreviviría al SIDA de la misma forma que sobrevivió a la pobreza, los propietarios inmobiliarios, la neurosis, los plagios, la falta de reconocimiento, la vida en Nueva York, el LSD y la explotación de Flaming Creatures. De acuerdo a lo poco que comía, es increíble que Jack haya vivido tanto—pero así es que cada una de sus performances trataba acerca de la imposibilidad de la existencia de sí mismo.
Jack Smith fue un artista de artistas cuya ironía sin límites, integridad formal, sabiduría visual, pasión de perdedor y fantástica ostentación fueron una inspiración y una fuente de ideas para generación tras generación de cineastas underground, performers y dramaturgos. Sus colaboradores, apreciadores y acólitos incluyen a algunos de los más distinguidos creadores de este pueblo—Ken Jacobs, Andy Warhol, Susan Sontag, John Vacarro, Ronald Tavel, Richard Foreman, Charles Ludlam, Robert Wilson, Stefan Brecht, Vivienne Dick. Yo mismo le debo mucho a Jack. El primer artículo que jamás publiqué en el Voice fue sobre Flaming Creatures, y puedo decir que ningún arte me movilizó tan profundamente como los shows de diapositivas de medianoche y las performances a ritmo glacial que Jack acostumbraba a escenificar en la Plaster Foundation of Atlantis en la calle Greene pre-Soho. (Permítanme recordar algunos títulos: Gas Stations of the Cross Christmas Spectacle, Spiritual Oasis of Lucky Landlord Paradise, Orchid Rot of Rented Lagoon.)
Largos ensayos podrían escribirse sobre los rushes de Normal Love o The Secret of Rented Island, una producción de Jack de 1978 basada en Espectros de Ibsen (¿quién puede lidiar con el adelantamiento de esto?) interpretada, al menos la noche en la que la vi, por un elenco de animales embalsamados y un profesor de la Universidad de Nueva York en un carrito de supermercado, con Jack haciendo todas las voces. Jack Smith fue un personaje legendario, como Alfred Jarry o Franz Kafka. Y, incluso cuando él se veía a sí mismo como un simple “Donald Flamingo, solo una personalidad local tratando de sobrevivir”, él no se veía ni sonaba ni actuaba como ninguna otra persona. Era alto y flaco, y su acento distintivo y agudo (gracioso de imitar, perfecto para expresar confusión fingida) lograba transmitir somnolencia e histeria en igual medida.
Jack podía ser muy, muy, muy difícil, y si bien yo fui menos un amigo que un fanático, lo conocí lo suficiente como para entender el ritual de sus tácticas de retrazo, mediante las cuales reducía una audiencia a su esencia apreciativa. (Importante de mencionar: Él sí trabajaba para un público, y, a diferencia de la mayoría de los vanguardistas, su público era popular.) Como artista, Jack tenía una pureza única—sus escritos, sus fotografías, sus películas, sus perfomances, sus montajes, su colección de discos, sus disfraces, su devoción por Maria Montez eran todo parte de lo mismo. Una vez que retiró Flaming Creatures de Anthology Film Archives, su arte dejó de estar contaminado por cualquier tipo de apoyo institucional—un hecho asombroso en esta edad primitiva, pero sí, Jack Smith fue, en todo sentido, un visionario.
Él tenía su política también. En el centro de esa utopía “socialista” que a Jack le gustaba imaginar como un basurero gigante, un depósito de objetos descartados. “Creo que este centro de objetos sin usar y objetos no deseados se convertirá en un centro de actividad intelectual,” explicó una vez en Semiotext(e) (sugiriendo a la revista el nombre más pegadizo de Odio de capitalismo). “Las cosas crecerán a su alrededor.” De hecho, ese centro de objetos sin usar es algo que Jack Smith creó aquí, en esta ciudad, desde fines de los ‘50 hasta el lunes pasado. La gente me dice que Jack se fue tranquilamente, rodeado de amigos. Realmente pienso que su muerte marca el fin de una era—para todas las personas que lo conocieron y para Nueva York también.

J. Hoberman


(Publicado originalmente en The Village Voice, el 3 de octubre de 1989; incluido en el excelente Vulgar Modernism. Writing on Movies and Other Media, Temple University Press, 1991).

12.1.08

Cine Experimental,
por Manny Farber


[Nacido en Arizona en 1917, Manny Farber, hijo de una pareja judía de clase media, dedicó casi la totalidad de las décadas del 40 y 50 a columnas sobre arte y cine en publicaciones la mayoría hoy ya olvidadas como The New Republic, The Nation, The New Leader y la conocida Time (donde reemplazó a James Agee tras su partida hacia Hollywood). Pero fue durante los 60 y 70, con la intrusión del cine en los estudios académicos, que sus escritos (publicados ahora en Cavalier, Art Forum, Perspectives, Film Culture, etc.) se hicieron más radicales y acertados. Filosos y certeros como piezas de una maquinaria quirúrgica encargada de remover toda aquella generalización y vaguedad surgida del discurso hegemónico del «cine de Arte», de la «obra maestra»... del Elefante Blanco, según su propio término.
Editado originalmente en 1971 bajo el nombre
Negative Space: Manny Farber on the Movies, reeditado tres años más tarde como Movies y finalmente expandido con su título original en 1998, la edición española, titulada Arte Termita contra Arte Elefante Blanco, y otros escritos sobre cine
(publicada en 1974 por Anagrama), es una selección de diez escritos de esa primera edición norteamericana que datan entre 1952 y 1969.
Con una tendencia extraordinaria por hacer del más mínimo signo o gesto una estructura de referencias y significados prácticamente indestructible, su estilo(gráfica) pasea de margen a margen tan despreocupado como atento: evitando callejones sin salida y lugares comunes. Y es gracias a esta capacidad de observación que su prosa explosiva, desobediente del orden espacio-temporal, se las arregla para llegar a su destino sin necesidad de principio y fin ni de hipótesis y conclusiones. El siguiente artículo (escrito en 1968) es un ejemplo perfecto de esto. La prueba decisiva de un talento imposible.
–p.marin]

Los cines que exhiben películas underground –que acostumbran a acoger a cinco o seis dóciles clientes en un local que parece un refugio antiaéreo desprovisto de ventilación o el lavabo de señoras en el sótano de la vieja Paramount— proporcionan una experiencia extrañamente satisfactoria. Por dos dólares, el espectador puede saborear cinco rayadas películas de dos rollos y, tras tan breve temporada en compañía de la incompetencia, el caos, y los gustos de la nueva-cultura, abandona este lugar insondable sintiéndose misteriosamente animado.
En la atmósfera minoritaria y apagada del New Playhouse, o del Gate Theater, de Tambellini, se produce algo más que un intento de desembarazarse de toda la historia del cine. Una sola mirada al piojoso campo de operaciones y al plácido espectador hace pensar en un nuevo concepto de la honradez y de la belleza basado en condiciones menesterosas. El paraíso de Tambellini, el Gate, en la segunda Avenida, comienza como una entrada de una vieja casa de apartamentos, continúa a través de un vestíbulo de mármol 1920, para sumergir por fin al cliente en una sala tenebrosa. Que Dios le ayude. La gran sensación que aquí se ofrece es el viejo e informal embaldosado, que, al igual que el techo de esta arrasada catedral en miniatura, resulta indescriptible. A veces, el alfombrado, lleno de agujeros disimulados con parches, tiene un tacto tan esponjoso y arenoso como la playa de Waikiki. De hecho, consiste en una vieja habitación de oscuros orígenes, pintada enteramente de negro y que no tiene dos dimensiones iguales. Existe una zona derruida en la mitad frontal, que alberga la pantalla, y un cierto número de construcciones de madera que debió comenzar un carpintero no sindicado y que luego fueron abandonadas por deficientes.
Un pariente respetable del Gate Theater, el New Cinema, está situado en el justo centro de los sótanos del edificio Wurlitzer. Esta agradable sala posee celosías de madera, paredes planas de color gris y una taquilla como es debido que da a la fachada del Carnegie Hall. El cine, sólo un poco más grande que el Gate, se halla detrás de la taquilla, y tiene esas paredes traviesas que compendian el venerable carácter Stonehenge del underground. A lo largo de las butacas hay pequeños arcos festoneados de lado a lado de la pared, cada uno con su pequeño saliente en el que los espectadores pueden apoyarse, cuando no duermen en el pasillo o se sientan con lasitud garantizada en las butacas.
Las figuras del underground de talento más despierto –Warhol y sus viriles primeros planos, George Kuchar y su llano humor familiar con travieso empleo de una tarta tentadora, Bruce Baillie y su
Castro Street— están comprometidos en algo que parece un sentimentalismo pero que es mucho más que eso. Este aparente sentimentalismo consiste en la idea de que una película mermada, depauperada, es necesariamente más pura, más honrada que una película de alto presupuesto hecha en estudio. De hecho, el cine de Warhol-Kuchar es tan depauperado, que comunica al espectador una noción de desencanto, de sordidez, de desgaste inútil que ninguna otra película es capaz de sugerir siquiera. Las películas recientes de Bergman-Godard-Penn, un encumbrado paraíso particular con exquisito ritmo de vals, se basan en ideales de interpretación, fotografía y construcción dramática que se han hecho absurdamente alejados de la experiencia del espectador.

Ahora mismo, el Grand Chef es como una pasta dulce con salchichas y su última película, Four Stars (1966), es casi un Ulises de non sequitur servido con la más irritante largueza. La obra más reciente de Warhol es una especie de estragada tarta de san Valentín con veintiocho sabores, en la cual hace zalemas, adula, traiciona y acaricia a sus tres exhibicionistas preferidas: una Theda Bara de 1967, cuyo rasgo principal es una capa profunda de rimmel; una nymphette, delgada como un chico, de pelo muy corto; y, por fin, el Falstaff femenino de su compañía: un ser grotesco que hace pensar en el submundo de las drogas y en la carne disoluta, humillada.
Con sus ricas imágenes enjoyadas y su elegancia, esta película siniestra se dedica a presentar personajes que estén lo más lejos posible de su función vital. Desde el plano inicial de Nico cantando (un sonido primitivo cuyas notas se ven sorbidas y desmochadas), el público se desinteresa. Los actores se dedican continuamente a no actuar: se sientan en bañeras sin la menor intención de bañarse, aparecen juntos en la cama aburriéndose mortalmente, se aplican interminables cosméticos sin propósito aparente, un rostro sin el menor vestigio de hambre come una manzana, un cuerpo delgado enrolla sus pantalones arriba y abajo.
Al dedicar veinte minutos de improvisación perezosa a cada una de sus “estrellas” (Ultra Violet, Viva, Internacional Velvet), la película ofrece imágenes violentamente físicas. Es como si todo el mundo perverso de Genet cayese por un embudo sobre el plano, cubriendo cada centímetro de fotograma, por medio de la más tosca técnica de primeros planos y de esos colores Drool –sorbete, bombón, mazapán, alcorza— que están ahora de moda en Castelli, Capezio o Schrafft.
Esta imagen es fundamentalmente las fotografías del
Harper’s Bazaar dotadas de movimiento, buena parte del cual nace de escenas y sonidos superpuestos. Por ejemplo, en un breve fragmento muy dialogado, un Lenny Bruce femenino entra en una boutique e improvisa un monólogo mientras se sienta. Con botas plateadas hasta la rodilla, una peluca rubia (un gran trabajo bouffant, en el que cada bucle es como un plátano), mientras acaricia y hace girar juguetes hechos de espejos diminutos dispuestos en mosaico, vemos a este compuesto humano de pez y estilográfica por triplicado. Su estrepitoso chiste sobre la erección de un niño de doce años se repite continuamente, como la carrera de caballos en The Killing, y cada una de sus frases vuelve tres o cuatro veces. A pesar del monólogo saltarín, y de lo tópico, excesivo y cubierto-de-lamé de sus elementos, la escena resulta insólitamente agradable.

Un auténtico problema de hoy es la cualidad fecunda de las imágenes de Warhol. Hay fragmentos que decaen: una pandilla de seres linfáticos envolviéndose en largas piezas de telas extravagantes. Pero incluso esta escena experimenta una increíble erupción de vitalidad cuando una hirsuta tarta de miel describe su violación por un adorable puertorriqueño del “género Guantes de Oro” y por sus tres tíos que se llaman Sammy. Este impávido introvertido que narra esta experiencia sexual por partida cuádruple (“Fue asqueroso… estaba allí tendido y me dejé llevar”) se cubre con una mantilla de raso rojo, y el escenario parece una pijama-party, con todo el mundo tirado por el suelo. Un histrión desaforado rebosa vida, gracias al parti-pris de indolencia adoptado por Warhol, quien aprecia, se divierte y mantiene una mirada de liberalidad que parece fundir planos y sonidos en una única y múltiple vivacidad.
Libertina, inexplicable, Hold Me While I’m Naked (Kuchar) es una película lograda-fallida porque, al igual que el Gate Theater, parece una burla de los meticulosos cursos cinematográficos que ahora se dictan en todas las universidades. Para los directores como Kuchar, Edison acaba de inventar la cámara tomavistas y la industria cinematográfica se dispone a entrar en la infancia. Los diversos temas que se repiten como un eructo en el cine underground –la gran fiesta u orgía, lirismo en el cuarto de baño, el cuerpo bello o feo, detalles genéricos sobre la casa del cineasta, exótico desorden— están todos presentes en las películas de dos rollos rodadas por Kuchar.
En una comedia sin pretensiones sobre dos matrimonios arruinados, la piedra angular del humor puede verse exagerada, deformada, puesta en malas condiciones como prescribe la moda, repugnante. El más apetitoso de sus actores –un
bratwurst grotesco que interpreta Bob Cowan— ofrece elementos tan divertidos como un cabello lacio peinado con raya en medio, unas piernas flacas, un almohadón oculto bajo la camisa. Su comicidad, una versión necia e indolente de las payasadas que hacen los niños cuando juegan al teatro, está basada en una forma de andar con las rodillas dobladas que sugiere que su cuerpo es un pesado saco de harina.Lo triste del talento avinagrado de George Kuchar no es tanto la confusión, los chapoteos en torno a las películas viejas, el humor judío de Mamá Rebecca, la imitación casera de Rabelais, sino el curioso supuesto de que el público –particularmente su fracción In— se deja arrebatar por la sola fragancia de su exuberante e hiperbólica personalidad de hijo del Bronx.
[En las imágenes, Castro Street de Bruce Baillie, Four Stars de Andy Warhol, Hold Me While I'm Naked de George Kuchar y retrato de Manny Farber.]

18.12.07

Agenda
Esplín o errar o sin embargo,
de Hernán Khourian en CCR



Esplín o errar o sin embargo es un video performático con rasgos autoreferenciales realizado en el taller-alojamiento de la Cité Internationale des Arts en París.
La obra indaga sobre la puesta del yo en situación y la especificidad del video en intersección con la pintura, el cine y la web.
El video se desarrolla íntegramente en el interior del taller del videasta limitando el tiempo y el espacio a trayectos e imposibilidades que se van sucediendo secuencialmente desde lo doméstico y lo íntimo.

Idea y realización: Hernán Khourian.
2007 / video /18 minutos


Desde el miércoles 19 de diciembre de 2007 hasta el domingo 27 de enero de 2008 en la Sala 11 del Centro Cultural Recoleta. Junín 1930, Buenos Aires. Más información acá.


(En la imagen, Esplín o errar o sin embargo, de Hernán Khourian.)

2.12.07

Agenda

Syndrome Organiza Sede Rosario
III Festival Transterritorial de Cine
Underground

14, 15 y 16 de diciembre. C.E.C (Centro de Expresiones Contemporáneas)
Sgto. Cabral y el río, Rosario.


Experimental, under, alternativo, todo un conglomerado de afirmaciones estéticas y políticas que se obstinan en distanciarse de los modelos expresivos institucionalizados. Sabida es la restricción sofocante del desgastado cine industrial, como también la falacia de un llamado cine independiente que no asume sino las formas de otros modelos estandarizados para sostener una falsa diversidad en el seno de la misma industria. Por eso entonces esta apuesta a la alteridad, esta idea puesta en marcha de buscar allí donde las expresiones no están determinadas por necesidades mercantiles.
En la Sede Rosario del Festival de Cine Underground, trabajando en una ciudad con problemáticas y falencias particulares relacionadas con la producción audiovisual, intentamos entonces conformar un programa de rasgos específicos. Aquí, este extenso universo audiovisual algo oculto, estará representado por un compacto corpus de obras que esbozan una puesta en crisis de los modelos enunciativos estandarizados. Búsquedas estéticas y ensayos formales que proponen modos personales de abordar las estructuras audiovisuales. Una serie destacable de producciones que transitan los delicados y problemáticos límites que separan a la ficción del documental, que abordan los cruces entre el audiovisual y los medios tecnológicos actuales, y que se nutren de la interrelación con otras manifestaciones artísticas.


Programa:

Perspectivas - Documental de autor: Cámara Fría (Marcos Martínez y Hernán Lucas) - Cerca de Bony (Andrés Denegri) - Grunli, lo que quedó. Capítulo 0 (Alejandro Sáenz) - Jallalla Bolivia (Diego Fidalgo) - Un testimonio (Roque Catania).

Interferencias - Música y cine: L.V.T.I.A.P.I.T.A. (Mariano Goldgorb) – Mono (Mauro Andrizzi y Mariano Goldgrob) – Set Videoclips – Malyebados en vivo.

Filtraciones - Aproximaciones narrativas: El día de la independencia (Federico Lastra) - Ecos’s (Lisandro Bauk) - Escondida (Marco Bocchicchio) - Inside/Out (Lisandro Bauk) – Siemprenunca (Paula Pécora) – Uyuni (Andrés Denegri).

Texturas – Obras en Súper-8: Abc etc (Sergio Subero) - Aunque esté lejos (Paulo Pécora) - Las sonámbulas (Ernesto Baca).

Más:

Retrospectiva: Narcisa Hirsch - Una mirada retrospectiva sobre una de las obras más importantes generadas dentro del panorama del cine experimental argentino.

Banda Invitada: Malyevados (Bs.As. – Tango/vals/fado).

Charla: Alejandro Sáenz (realizador invitado).


Viernes 14 y Sábado 15, 22 hs.
Domingo 16, 21 hs.
C.E.C. (Centro de Expresiones Contemporáneas de Rosario)
Sgto. Cabral y el río, Rosario.
Entradas: $5 – Abonos por los 3 días: $10

Organiza: Syndrome/Vera Baxter
www.syndromerosario.blogspot.com
www.myspace.com/verabaxter
www.fotolog.com/verabaxter
baxtervera@yahoo.com


(En las imágenes, Abc etc de Sergio Subero.)

1.10.07

Reflexiones sobre el nacimiento y Brakhage,
por Lynne Sachs



De California a Florida a Nueva York a Maryland a Tennessee, he estado haciendo y enseñando cine de vanguardia durante 20 años. En mi experiencia, hay un solo film que, consistentemente, crea una discusión apasionada entre mis jóvenes estudiantes: Window Water Baby Moving (1959, 12 min.) de Stan Brakhage. Desde “¡sublime!” hasta “¡desagradable!” y todos los adjetivos en el medio, esta película muda de 45 años nunca falla en sacudir a las audiencias de estudiantes. A lo largo del semestre, las cuestiones iniciales que emergen de nuestras discusiones del film se vuelven más potentes y más profundas discursivamente. Las reacciones a la filmación de Brakhage del parto casero de su esposa me han revelado una fascinación cultural en constante evolución por el nacimiento y el cuerpo.

A lo largo de los años, he permanecido profundamente comprometida a proyectar y discutir esta película estupendamente íntima, un seudo espejo sobre el comienzo de todas nuestras vidas. En 1995 tuve a mi primera hija, Maya. Dos años más tarde, mi segunda hija salió de mi cuerpo. Las imágenes de Brakhage me han tocado personalmente, estéticamente e intelectualmente como madre y realizadora de películas experimentales. Como profesora, también he sido testigo del impacto sobre mis estudiantes del uso visceral, físico de Brakhage de la cámara, su exquisita relación con la luz y su fascinación con la anatomía de la forma humana. Cuando vemos Window Water Baby Moving experimentamos un momento primario de la vida a través de los ojos de un cineasta cuya visión es distinta a cualquier cosa que los/as estudiantes hayan visto.

Este modesto, y tan humano, momento en la vida de Brakhage como padre joven marca el comienzo de una relación asombrosamente prolífica de cuatro décadas con la práctica cinematográfica. No muestro esta película porque Stan más tarde haya sido nombrado “el padre del cine de vanguardia norteamericano”, ya que es mi creencia que el centro mismo de una aproximación experimental (también conocida como underground, no-hollywoodense, alternativa) a los estudios del cine se basa en la separación de las nociones de jerarquía y estatura. Y así y todo, me pregunto a mí misma como cineasta y profesora: ¿Por qué es que casi todo/a estudiante de cine experimental ha sido introducido/a a las asombrosas imágenes de Window Water Baby Moving de Stan Brakhage?


El ‘Archivo para el futuro’ de la revista Camera Obscura despertó mi imaginación sobre una lista posible de charlas que alguien podría llegar a realizar como complemento de la exhibición de esta película. Se los ofrezco a ustedes como vehículo para considerar los últimos cuarenta años de la historia cultural norteamericana.

Reflexiones sobre enseñar Window Water Baby Moving.
En defensa del cineasta masculino filmando la película de su mujer dando a luz.
En defensa de tener hijos.
En defensa del cuerpo femenino.
Hacia un entendimiento de la cámara en la sala de parto.
Más allá de la fiesta de cumpleaños y la graduación: Arte y la película casera.
Enfrentando la mirada masculina.
Pornografía y Estética: La política de la…
Sangre explícita y Gore en el cine de vanguardia norteamericano de comienzos de los 60.
El ataque de Maya Deren a Stan Brakhage: El feminismo junto al bohemianismo.
Amor y la cámara.
¿Quién está realmente en control?
Abandonando el plano de referencia.
Celebración del parto de mediados de siglo.
El trípode en la producción de documentales personales: ¡Olvidate-de-él!
¿Acaso algo es sagrado?
La cámara como obstáculo en la vida familiar “normal”.
La cámara como testigo subjetivo.
¿Es esto realmente una película documental?
El shock de lo cotidiano.
De donde venimos.
No me hagas acordar.
¿Por qué no nos advertiste?



Artículo aparecido orginalmente en Camera Obscura (Winter 2007). Para más información sobre Lynne Sachs, visitar www.lynnesachs.com.

(En las imágenes, Window Water Baby Moving, de Stan Brakhage.)

18.9.07

Agenda

Cine Experimental en El Bolsón


Bajo el marco de la primera 'Fiesta del Arte Maní', a realizarse entre el 17 y el 22 de septiembre en las localidades de El Bolsón, Lago Puelo, El Hoyo y Epuyén, el cineasta Claudio Caldini curará y presentará una extensa muestra de cine experimental en la que conviven los mayores exponentes históricos e internacionales y la producción local más contemporánea. El detalle del ciclo:


Metraje Encontrado

Arte Proteico: 2050 Cartas de amor (Noruega/Argentina)
Sergio Subero: ABC, ETC (Argentina)
Bruce Conner: Crossroads (USA)
Bill Morrison: Light is Calling (Canadá)

Color - Luz

Stan Brakhage: Hand Painted Films (USA)
Pablo Marín: Blocking (Argentina)
Claudio Caldini: Ventana; Gamelan (Argentina)

Celuloide Lírico

Narcisa Hirsch: Rumi (Argentina)
Jorge Honik: Passacaglia y Fuga (Argentina)

Desanimaciones

Bruce Conner: Mea culpa (USA)
Arte proteico: Los Inocentes; Naim (Argentina)
Robert Breer: Swiss Army Knife With Rats and Pigeons; Recreation (USA)
Claudio Caldini: Vadi-Samvadi; Ofrenda (Argentina)


Ensayo y Autorretrato

Narcisa Hirsch: Marabunta (Argentina)
Hernán Khourian: Areas (Argentina)
Gustavo Galuppo: Sweetheart (Argentina)



Para horarios y más información, click acá y acá.



(En las imágenes, Ventana de Claudio Caldini.)

28.8.07

Vasulka Archive


Si alguien quisiera estudiar realmente la historia del video como forma artística original tendría que empezar (y probablemente terminar) por el sitio de la pareja de artistas visuales Steina y Woody Vasulka. Suerte de agujero negro a la inversa, todo lo que cae en este espacio virtual no desaparece, sino que se hace más visible. Miles de videos, documentos administrativos originales (¿qué películas de Bruce Conner se exhibieron en Anthology Film Archives el jueves 26 de noviembre de 1981 a las 8 pm? para la respuesta, haga click acá), fotos, artículos, ensayos y hasta libros completos sobre video pero también cine experimental (aquellas personas interesadas en un ejemplar virtual del célebre, gigantesco y agotado Expanded Cinema, escrito en 1970 por Gene Youngblood, sólo hagan click acá y es suyo) componen esta base de datos gratuita para consumo personal o académico posiblemente infinita en su extensión.


(En la foto, Stan Brakhage y Ken Jacobs, tomada por Robert A. Haller y disponible en Vasulka.org.)